HONDURAS: Narcotraficantes desplazan a indígenas

Narcotraficantes en Honduras desplazan a indígenas y destruyen bosques

honda

Organizaciones transnacionales de narcotráfico en Honduras, como el Cartel de Sinaloa y Los Zetas, están desplazando a grupos indígenas y destruyendo bosques cruciales y hábitats de vida silvestre.

Los narcotraficantes están ocupando por la fuerza tierras tribales y talando bosques para crear pistas de aterrizaje clandestinas para vuelos de drogas, según las autoridades. Dichas actividades han dejado a las tribus indígenas locales sin alimento y han perturbado su estilo de vida tradicional.

Los líderes de las poblaciones Miskito, Pech y Tawahka afirmaron que existían al menos 39 pistas de aterrizaje en funcionamiento para el narcotráfico en sus tierras, en la parte oriental de Honduras. Los narcotraficantes aterrizan dos o tres vuelos por semana en algunas de las pistas clandestinas, según un informe de insightcrime.org.

Los efectivos del crimen organizado utilizaron guardias armados y cercos de alambre para mantener a los indígenas alejados de las áreas cercanas a las pistas de aterrizaje. Esto impide que los integrantes de las comunas Miskito, Pech y Tawahka cacen, pesquen en ríos de la zona y se hagan cargo de sus cultivos, los cuales incluyen arroz, yuca dulce y batata.

Algunos integrantes de las tribus huyen de la violencia del crimen organizado

Los narcotraficantes también están poniendo a la población indígena en riesgo al enfrentarse en violentas luchas armadas con rivales del crimen organizado.

Las poblaciones indígenas frecuentemente quedan en medio de dicha violencia y muchas han abandonado sus hogares para evitar el baño de sangre.

Por ejemplo, en la región de Mosquitia, en el nordeste de Honduras, cinco comunidades indígenas han abandonado parcial o totalmente sus tierras, según informes de prensa. Los 2.000 integrantes de la comunidad Tawahka están considerando trasladar a las mujeres, los niños y los ancianos fuera de sus casas en Honduras a la relativa seguridad en la vecina Nicaragua.

Los traficantes de drogas están operando en áreas remotas, en las comunidades tribales que viven dice Eugenio Sosa, analista de seguridad de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH).

“La violencia, el crimen organizado, la minería ilegal y otras actividades criminales están destruyendo estas comunidades indígenas”, señaló Sosa. “Los sindicatos del crimen organizado están erradicando los recursos culturales, económicos y naturales de estos pueblos”.

La cooperación entre comunidades indígenas y fuerzas de seguridad del estado es crucial en la lucha contra los narcotraficantes, explicó el analista de seguridad. Las organizaciones delictivas que operan en áreas tribales también están reclutando a jóvenes prometiéndoles grandes cantidades de dinero por participar en actividades ilícitas.

“Las comunidades indígenas necesitan colaborar más con el estado para evitar ser víctimas de estos depredadores criminales”, agregó.

Los narcotraficantes dañan el medio ambiente

Además de perturbar las vidas de la población indígena, los narcotraficantes están destruyendo amplias zonas de selvas tropicales irreemplazables en Honduras y en otras partes de Centroamérica, según un informe publicado en la edición de enero de 2014 de la revista estadounidense Science.

Las tasas de deforestación en el este de Honduras habían pasado por un ligero declive hasta 2007. Entonces, grupos del crimen organizado de México como Los Zetas y el Cartel de Sinaloa aumentaron sustancialmente sus actividades en la zona. Comenzaron a entrar en el área en respuesta al aumento de la presión por parte de las fuerzas de seguridad mexicanas.

La tasa de pérdida de bosques en Honduras aumentó dramáticamente con el crecimiento del crimen organizado. Entre 2007 y 2011, la pérdida de bosques en zonas de sensibilidad medioambiental en el este de Honduras se multiplicó por nueve, desde aproximadamente 20 kilómetros cuadrados en 2007 a unos 180 kilómetros cuadrados en 2011, según el informe de Science.

El problema se hizo tan grave que en 2011 la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) designó la Reserva de la Biósfera Río Plátano de Honduras, una de las pocas selvas tropicales que quedan en Centroamérica, como zona “Patrimonio de la Humanidad en peligro”. La Reserva de la Biósfera alberga una serie de especies raras o en peligro de extinción, entre ellas osos hormigueros gigantes, jaguares, ocelotes y guacamayos.

No toda la deforestación puede atribuirse a los narcotraficantes. La tala comercial y no relacionada con las drogas, la agricultura comercial y otros factores también son causas importantes de la deforestación en Honduras.

Pero, en un círculo vicioso, los narcotraficantes a menudo “lavan” su dinero de la droga invirtiéndolo en operaciones de tala de árboles y agricultura comercial que también causan deforestación.

“Las amplias ganancias que los traficantes obtienen de la droga parecen crear nuevos y potentes incentivos para [que los propios narcotraficantes] conviertan el bosque en terreno agrícola [generalmente pastizales o plantaciones de aceite de palma]”, indica el informe de Science. “Comprar y ‘mejorar’ tierra remota [despejándola] permite convertir los dólares en activos privados sin que puedan ser detectados, a la vez que se legitima la presencia [de un narcotraficante] en la frontera”.

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