GUATEMALA: la guerra es para los niños una carga que dura toda la vida

Menchú dice que la guerra es para los niños una carga que dura toda la vida

Rototom

La nobel de la Paz Rigoberta Menchú afirma que quienes viven la guerra de niños, como es su caso, llevan esa pesada “carga” toda la vida sin comprender por qué los adultos llegan a ese punto en el que “la vida no vale nada”.

La líder indígena guatemalteca, perseguida por la violencia desde su infancia y cuyo compromiso con la justicia, los derechos humanos y las causas de los más débiles es reconocido internacionalmente, es una de los protagonistas de una campaña informativa lanzada por Unicef y Efe con motivo de los 25 años de la Convención sobre los Derechos del Niño, que se cumplen el 20 de noviembre.

En una entrevista en su oficina en Ciudad de Guatemala, la autora del libro “Me llamo Rigoberta Menchú y así me nació la conciencia” (1983), que perdió a su padre, su madre y otros familiares a causa de la violencia política, llama no solo a los Estados, sino a las familias, a proteger a los más pequeños.

En una región donde ser niño, pobre e indígena equivale a la peor de las suertes, Menchú insta a respetar los derechos infantiles, que ella no supo que tenía hasta que fue mayor, y a guiarse por la Convención de 1989.

La dirigente del pueblo maya quiché acaba precisamente de participar en una Conferencia de Pueblos Indígenas en la ONU, donde llamó “a todos los jóvenes de los pueblos indígenas, donde quiera que estén, para que se apropien de los instrumentos internacionales y hagan uso de ellos a nivel nacional”.

PREGUNTA: ¿Cómo fue su infancia en medio de la guerra civil en Guatemala?

RESPUESTA: Realmente no entendíamos la guerra. Creo que ningún niño del mundo entiende la guerra. La guerra es tristeza, es matanza y es inseguridad. La guerra es sufrimiento. Tenía dos años cuando se declaró la guerra en Guatemala. Nunca entendí tanto miedo que tenían mis papás. He visto mucho en relación a niños huérfanos. Jamás se van a explicar: es una carga que se lleva toda la vida. Jamás van a saber realmente por qué los adultos tenían que llegar a un punto en donde la vida no vale nada.

P: La niñez en Guatemala atraviesa momentos difíciles. Muchos han emigrado a Estados Unidos incluso sin acompañantes, en busca de una vida mejor. ¿Qué opinión le merece esto?

R: Primero, hay una gran responsabilidad del Estado de Guatemala de proteger no solo la niñez sino la juventud, que son lo más tierno de nuestra sociedad.

Pero también tiene que ver la decisión de la familia: una persona que deja que su hijo o hija se aventure solo es repudiable. Hay que condenar esa insensibilidad global de los estados pero también la insensibilidad de las familias y de las comunidades, para que protejamos mejor a nuestros niños.

Por eso creo que la Convención de los derechos del niño es un instrumento que debe guiar nuestros trabajos. Hoy es obligación de quienes trabajan en los temas de discriminación, migración, en conflictos armados y en los temas de derechos resaltar y enaltecer los derechos de la niñez.

P: ¿Qué cambió en el mundo desde que se firmó la Convención de los Derechos del Niño hace 25 años?

R: Felicito a Unicef por los 25 años de la Convención de los Derechos de la Niñez, que ha causado un gran impacto mundial porque los más pequeños son los más vulnerables.

Nací en una aldea lejana donde teníamos que trabajar duramente desde pequeños. En ese entorno crecimos como millones de niños en el mundo. Pero tener derechos, eso es algo que nadie nos explicó. Supimos que teníamos derechos cuando ya éramos grandes. Por eso, la Convención está ayudando a los padres a que eduquen mejor y puedan transmitir un mejor mensaje de convivencia a sus hijos e hijas.

P: En Guatemala, muchos de los derechos proclamados por la Convención de los Derechos del Niño no se cumplen. ¿Es este el caso y qué se debe hacer para revertir esta situación?

R: Sí, definitivamente. En parte es porque todavía no hemos llegado a presionar a las instituciones. Hay que presionar al Congreso, hacer reformas y adaptar la Convención en todos los aspectos de nuestra vida nacional. Sigue siendo un gran tema pendiente.

Por eso yo invito en estos 25 años de aniversario de la declaración de la convención a que reforcemos lo que vamos a hacer. Creo que es posible. Aquí tenemos que ser guardianes porque hay violadores de los derechos de la niñez. EFE

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