Con unos 50 países empieza en Bolivia la Conferencia Mundial de Pueblos sobre Medio Ambiente y Defensa de la Vida

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Bolivia trabaja en un ambicioso plan fundado en la “adaptación al cambio climático”, que pretende afinar en la Segunda Conferencia Mundial de Pueblos sobre el Medio Ambiente y Defensa por la Vida, de Tiquipaya, y plantearlo en la Cumbre de Cambio Climático (COP21), que se realizará en París, Francia, a fin de año, reveló el ministro de Planificación del Desarrollo, René Orellana.

Explicó que el plan propuesto destacará la importancia del agua como un recurso central “en la adaptación al cambio climático, pero también en la vida”.

En Tiquipaya, sede en 2010 del I Encuentro Mundial de los Pueblos contra el Cambio Climático y también de la Conferencia que arrancará el sábado aquí mismo, “Bolivia va a plantear el tema de adaptación al cambio climático” para, prefeccionado y homologado, plantearlo en París, remarcó.

“Aquí está el tema del agua. Tenemos que preparar nuestra contribución global en el cambio climático, donde incluyamos agua, la necesidad de que el agua es central en la adaptación al cambio climático, pero también en la vida”, sostuvo el ministro boliviano.

La II Conferencia Mundial de los Pueblos sobre Cambio Climático que tendrá espacio entre sábado y lunes en Tiquipaya, vecina de la ciudad central boliviana de Cochabamba y a la que asistirán el secretario general de la Organización de Naciones Unidas (NNUU), Ban Ki-moon, los presidentes de Ecuador, Bolivia y Venezuela, Rafael Correa, Evo Morales (anfitrión) y Nicolás Maduro respectivamente, además del canciller de Francia, Laurent Fabius, y el nuncio del Papa Francisco en Bolivia, Giambatista Diquattro, asumirá una postura sobre la degradación del planeta a merced de la alta industrialización, en el umbral de la COP21 de París, donde, en menos de 2 meses, el planeta deberá alcanzar un acuerdo si quiere subsistir.

En diciembre de este año, París será escenario de una nueva cumbre sobre el cambio climático, donde países de todo el mundo deben comprometerse a reducir los gases de efecto invernadero, incluidas las grandes potencias.

Como antesala a ese evento, delegaciones de al menos 50 países se reunirán en Tiquipaya en la segunda versión de la cumbre de pueblos sobre el cambio climático.

El Ministro de Planificación informó que Bolivia busca sugerir acciones que permitan reducir la emisión de gases contaminantes, con trabajos de forestación y reforestación, además de promover el uso de energías renovables.

“El Presidente (Evo Morales) es uno de los líderes mundiales que ha promovido la defensa y los derechos de la Madre Tierra, no sólo los ha promovido a nivel mundial, sino que también ha logrado que en NNUU se tenga una resolución de armonía con la naturaleza”, subrayó.

Desde la perspectiva de Bolivia -sostuvo- se debe evitar que la emisión de gases contaminantes derive en un calentamiento terrestre superior a los 1,5 grados de temperatura en los próximos 35 años.

No obstante, advirtió que países desarrollados, que son los que más emiten gases de efecto invernadero, plantean llegar a más de 2 grados de temperatura, lo que supondría un riesgo para la vida de la humanidad.

Dijo que expertos del cambio climático de NNUU alertaron meses atrás que si se emiten más de 1.000 gigatoneladas de dióxido de carbono en los próximos 35 años, el calentamiento terrestre subirá en 2 grados, “una cosa que no nos podemos imaginar”.

En ese sentido, remarcó la importancia de la conferencia del medio ambiente de Tiquipaya, porque se debatirá, con sectores campesinos e indígenas de todo el mundo, en 12 mesas de trabajo, sobre las acciones a tomarse para contrarrestar el calentamiento global, estimulado por las grandes potencias que emiten gases de efecto invernadero.

Calentamiento global

La vigésima primera Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 2015 (COP21), a desarrollarse en diciembre en París-Francia, tendrá el desafío de mantener el calentamiento global por debajo de los 2 grados centígrados, mediante un nuevo acuerdo internacional, en un escenario crucial para la vida del planeta.

A mediados del último mes de este año, el mundo vivirá, en la Ciudad de las Luces, un momento decisivo cuando elabore un nuevo proyecto para el cuidado del medio ambiente y aplicable en todos los países, además de pretender retomar el objetivo principal de la COP: estabilizar los niveles de emisiones de gases de efecto invernadero.

Esto para asegurar la producción de alimentos y permitir el desarrollo económico de manera sostenible en el mundo.

De acuerdo con la Organización de Naciones Unidas (NNUU), el cambio climático continúa afectando a la biodiversidad y contribuye a la desertificación.

Cuánto más intenso sea y de mayor alcance se perderán especies vegetales y animales y se generarán tierras secas y semiáridas.

La COP, que fue fundada en 1979 y que a la fecha no dio resultados contundentes en la reducción de gases de efecto invernadero, tiene también el objetivo de reemplazar el denominado Protocolo de Kioto, que fue adoptado en 1997 y que a la fecha fracasó de medio a medio en su aplicación.

El Protocolo de Kioto tenía el objetivo principal de disminuir la emisión de gases de efecto invernadero en un 5% en el período 2008-2012.

Algunas de las superpotencias industriales que expidieron su partida de nacimiento, entre ellas Estados Unidos, no pasaron del bien proclamado y con la simple omisión abortaron el proyecto global alentado en esa ciudad japonesa.

Su desacato viene acompañado de tormentas, diluvios, inundaciones, desmadres de ríos, sequías atroces, aludes, calores desatados, deshielos.

Ante esa situación, Francia, junto a Perú, que presidió la COP20 en 2014, desempeñarán en diciembre un importante papel para consensuar posiciones y facilitar la búsqueda de un acuerdo en la COP21, al igual que con la Unión Europea, que ocupa un lugar importante en las negociaciones sobre el cambio climático.

Un año atrás, en la COP20, desarrollada en la ciudad peruana de Lima, se alcanzó un borrador del acuerdo que sustituirá al actual protocolo de Kioto y se analizó los compromisos de reducción de emisiones contaminantes.

Además, se exhortó a las partes presentar sus contribuciones con antelación, para facilitar la claridad, trasparencia y comprensión de las mismas, tras un fallido consenso para un nuevo acuerdo medioambiental.

La II Conferencia Mundial de los Pueblos sobre Cambio Climático que tendrá espacio entre sábado y lunes en Tiquipaya, vecina de la ciudad central boliviana de Cochabamba y a la que asistirán el secretario general de NNUU, Ban Ki-moon, los presidentes de Ecuador, Bolivia y Venezuela, Rafael Correa, Evo Morales (anfitrión) y Nicolás Maduro respectivamente, además del canciller de Francia, Laurent Fabius, y el nuncio del Papa Francisco en Bolivia, Jean Batista Di Quatro, asumirá una postura sobre la degradación del planeta a merced de la alta industrialización.

También se recomendó a los países subdesarrollados y pequeños Estados insulares en desarrollo comunicar información sobre las estrategias, planes y medidas de desarrollo con bajas emisiones de gases de efecto invernadero.

Para la COP21, desde Bolivia se plantea privatizar los recursos financieros destinados (por países desarrollados) para las acciones de mitigación y adaptación a los impactos del calentamiento global en los países en desarrollo, de acuerdo a los compromisos asumidos en la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 2015.

Además, el Gobierno boliviano considera que ese tipo de eventos, en este caso la COP21, no puede ser una rueda de negocios para hablar de mercados de carbono, mercados de créditos, mercados de seguros de riesgo al igual que en otros años.

Autoridades bolivianas aseguraron que se contribuirá a construir un mundo donde se pueda utilizar energía renovable, agricultura y seguridad alimentaria basada en la sabiduría y prácticas de los pueblos y comunidades indígenas campesinas.

Protocolo de Kyoto

A 18 años de su creación, en la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP), celebrada en Japón en 1997, el Protocolo de Kyoto marca una historia de desacatos y desencantos, por la oposición de países desarrollados que rechazaron su aplicación para reducir la emisión de gases de efecto invernadero y lo sumieron en el más absoluto de los fracasos.

El Protocolo de Kyoto tenía el objetivo de reducir la emisión de al menos 6 gases de efecto invernadero que causan el calentamiento global, entre ellos, el dióxido de carbono, gas metano y óxido nitroso, además de 3 gases industriales fluorados, en un porcentaje aproximado de al menos 5 %, dentro del período 2008-2012.

El primer tropezón para la implementación de ese mecanismo, que hasta 1998 tenía 84 firmas de conformidad para su ratificación, aceptación, aprobación o adhesión, fue calificado como pendiente, debido a la dificultad de las negociaciones, incluso después de su adopción. Posteriormente las Partes establecieron un grupo de trabajo conjunto sobre el cumplimiento, cuya misión era formular un sistema de cumplimiento en el marco del Protocolo, a fin de adoptar una decisión sobre este tema en la COP de La Haya, según la historia de ese mecanismo en la Organización de las Naciones Unidas (NNUU).

No obstante, en la COP de La Haya, en 2000, las Partes no pudieron llegar a un acuerdo sobre el conjunto de decisiones enmarcadas en el Plan de Acción de las partes socializada en Buenos Aires, en 1998.

Siempre según las NNUU, en el caso del cumplimiento, las cuestiones pendientes más importantes eran las relativas a las consecuencias del incumplimiento y los miembros integrantes del Comité Encargado del Cumplimiento.

Lo mismo que en el caso de otros temas, los textos de negociación sobre el cumplimiento se remitieron a la consideración de la COP cuando volviera a reunirse.

Un año después, las detalladas reglas para la aplicación del Protocolo fueron adoptadas en la COP celebrada en Marruecos y recibieron el nombre de “Acuerdos de Marrakech”.

Dichos acuerdos representaban uno de los más completos y rigurosos documentos legales de todo el panorama internacional.

Era el componente ejecutivo del Protocolo de Kyoto, que facilita, promueve y exige el cumplimiento de los compromisos de esa norma.

Sin embargo, debido a un complejo proceso de ratificación, el Protocolo no entró en vigor hasta el 16 de febrero de 2005, es decir al nonagésimo día desde la fecha en que depositaron sus instrumentos de ratificación, aceptación, aprobación o adhesión no menos de 55 Partes en la COP, entre las que se encontraban Partes del anexo I cuyas emisiones totales representaban por lo menos el 55% del total de emisiones de dióxido de carbono de las Partes del anexo I correspondiente a 1990.

Actualmente el Protocolo de Kyoto de la COP tiene 193 Partes (192 estados y 1 organización regional de integración económica).

El porcentaje total de emisiones correspondientes a Partes del anexo I es un 63,7%.

Los antecedentes de la Conferencia en Lima

La conferencia sobre cambio climático (COP20) que se celebró en Lima en diciembre de 2014 cerró a último momento con un acuerdo que finalmente firmaron los 195 países presentes en ese foro, que establece criterios muy amplios sobre los compromisos nacionales para proteger el medio ambiente, documento que fue calificado como una “buena hoja de ruta” para la conferencia que se celebrará en París a finales de 2015, en la que se prevé aprobar un acuerdo que sustituya al Protocolo de Kioto, en vigor desde 2005.

Enfrentada a un inminente fracaso, la cumbre de Lima determinó que las propuestas, cuyo objetivo era limitar el calentamiento global a un máximo de dos grados Celsius, servirán de base para que en la conferencia de París se apruebe un acuerdo mundial, un nuevo protocolo.

Lo relevante del texto, es que establece que todos los países participantes presenten ante la Organización de Naciones Unidas (NNUU) sus compromisos cuantificables en reducción de gases de efecto invernadero, con la idea de que para salvar al planeta hace falta el compromiso de todos.

La COP20 logró, luego de mucho tiempo, el reconocimiento expreso de ese principio y a la vez abrió la puerta para avanzar en las negociaciones al agregar un elemento de flexibilidad, tomando en cuenta que reconoce las responsabilidades comunes pero diferenciadas y las respectivas capacidades deberán ser vistas a la luz de las diferentes circunstancias nacionales.

Además,  subraya el compromiso de alcanzar un acuerdo ambicioso en 2015 que refleje el principio de las responsabilidades comunes pero diferenciadas y las capacidades respectivas, teniendo en cuenta las diferentes circunstancias nacionales.

La principal idea era al menos elaborar un borrador del futuro acuerdo mundial, objetivo que, según los expertos, se logró sólo a medias, porque las negociaciones en la capital peruana consumieron el tiempo en la elaboración de un documento sobre cómo y cuándo se presentarán los compromisos individuales para contribuir a la lucha común.

El Llamado de Lima para la Acción Climática fue calificado por las organizaciones ecologistas de un fracaso, “un texto peligrosamente débil”.

Afirmaron que los gobiernos fallaron rotundamente en alcanzar un acuerdo para reducir las emisiones antes del 2020.

Reconocieron que las decisiones tomadas en Lima no excluyen la posibilidad de un acuerdo en París, pero afirmaron que hace poco para mejorar las probabilidades de éxito.

En esa línea, aseveraron que el texto de 37 páginas deja más preguntas que respuestas, porque propone diversas opciones no vinculantes para las delegaciones que participaron en el foro de Lima, que apenas constituyen una primera base de negociación para París.

De esa forma se cerró el telón en Lima y un fracaso en París pondría en entredicho la utilidad de la Convención Marco de Naciones Unidas contra el Cambio Climático, que nació en 1992 y que han ratificado más de 190 países

La II Conferencia Mundial de los Pueblos sobre Cambio Climático, convocada por Bolivia para salvar la Madre Tierra, se pondrá entre la COP20 de Perú y la COP 21 de Francia, con un planteamiento global formulado por los pueblos de 5 continentes que sin merecerlo sufren los efectos del cambio climático.

La Conferencia de Tiquipaya  que tendrá espacio entre sábado y lunes reunirá en este poblado en el centro de Bolivia al secretario general de la Organización de Naciones Unidas (NNUU), Ban Ki-moon, los presidentes de Ecuador, Bolivia y Venezuela, Rafael Correa, Evo Morales (anfitrión) y Nicolás Maduro respectivamente, además del canciller de Francia, Laurent Fabius, y el nuncio del Papa Francisco en Bolivia, Jean Batista Di Quatro.

Tiquipaya, la sede la Conferencia Mundial

La ciudad de las flores, como es conocida Tiquipaya, pintoresca población a 8 kilómetros de la ciudad de Cochabamba, que entre sábado y lunes acogerá la II Conferencia Mundial de Pueblos sobre el Medio Ambiente y Defensa por la Vida, ha tenido un vertiginoso crecimiento en los últimos años, particularmente desde 2010, en los que su imagen de campiña ha cedido a un desarrollo inexorable que poco a poco se asemeja a una selva de condominios, característica de las grandes urbes.

Según testimonios de los oriundos de esta población privilegiada por la naturaleza, en 1946 se inició el trámite para que sea elevada de rango, de cantón a sección, pero fue en septiembre de 1957 que el gobierno de Hernán Siles Zuazo promulgó la ley que la reconoce como tercera sección municipal de Quillacollo.

“Desde la década de los 70 ha comenzado a cambiar”, remarca María Vega, una taxista dicharachera que mientras te transporta por las céntricas calles, en su mayoría asfaltadas, recuerda donde estaban los tradicionales restaurantes y los lugares donde los citadinos pasaban los fines de semana en excursiones a campo traviesa.

Su topografía, la disponibilidad de agua y el clima templado, son aspectos que favorecen la construcción de proyectos de urbanización, en una  fuerte y sostenida expansión urbana.

Aunque María remarca que se conservan regiones ecológicas, con hatos lecheros y sectores turísticos y productivos de diversidad climática que se mezclan con el cotidiano vivir de la gente.

Sin dudar, te sugiere visitar los cultivos de flores de la zona de los molinos, donde cuenta se encuentra una cascada natural de más de 15 metros de altura.

En comida tradicional, coincide con todos, que la trucha y el ‘pampaku’ (estofado de carne de pato cocido bajo tierra con piedras abrasadas), en sus diferentes variedades, son los platos más cotizados.

De hecho cuenta que entre septiembre y octubre, se realiza el festival de la trucha, con platos cocinados con esa especie que se cría en las lagunas de la Cordillera que, además de proveer de agua, se prestan para el turismo de aventura.

Tiquipaya, pintada con esas particulares características, estará desde las próximas horas en los ‘ojos del mundo’, porque volverá a reunir a miles de representantes de los cinco continentes y a destacadas personalidades, en la defensa de la naturaleza, en la segunda Conferencia de los Pueblos sobre el Cambio Climático y Defensa de la Vida.

La cita se realizará en predios de la Universidad del Valle, emplazada en el centro de está población, donde los participantes debatirán en 12 mesas: las amenazas del capitalismo contra la vida, el cambio climático y la cultura de la vida, la construcción delo ‘vivir bien’ y los caminos de la vida y continuando en el camino de la defensa de la vida.

A la II Conferencia Mundial de los Pueblos sobre Cambio Climático asistirán el secretario general de la Organización de Naciones Unidas (NNUU), Ban Ki-moon, los presidentes de Ecuador, Bolivia y Venezuela, Rafael Correa, Evo Morales (anfitrión) y Nicolás Maduro respectivamente, además del canciller de Francia, Laurent Fabius, y el nuncio del Papa Francisco en Bolivia, Jean Batista Di Quatro, asumirá una postura sobre la degradación del planeta a merced de la alta industrialización, en el umbral de la COP21 de París, donde, en menos de 2 meses, el .planeta deberá alcanzar un acuerdo si quiere subsistir.

En diciembre de este año, París será escenario de una nueva cumbre sobre el cambio climático, donde países de todo el mundo deben comprometerse a reducir los gases de efecto invernadero, incluidas las grandes potencias.

POR CONSULADODEBOLIVIA · 9 OCTUBRE, 2015

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